January 24, 2011

Pensando En Ti

Muchas veces pienso que te necesito.
Muchas veces quiero que estés aquí
Muchas veces veo tus fotos y te extraño
Muchas veces recuerdo porque termino todo..





Por la simple y sencilla razón que estas mas loca que una pinche cabra.. y me da gusto haberlo hecho :)

January 08, 2011

El Regalo

Manejando el fiel taxi, un celebrity 86’ tomas la avenida que va rumbo a cierto local de mala nota, en un pueblo tan chico como este, ya todo mundo lo sabe, a que horas abren y a que horas cierran, pero bueno, uno va a hacer negocios, no a consumirle al teibol, como es un pueblo tan chico, el dueño de tan fino establecimiento se las tiene que ingeniar para tener “mercancía” así que las muchachas que trabajan para él, son del pueblo vecino (20 minutos de distancia aprox.)

Había tres: Paola, Dulce y Damaris, eran las más jóvenes, no tendrían más de 25 años cada una, luego se encontraba “la tía” realmente nunca supe cómo se llamo, era la madrota, y cuando todas estaban ocupadas era la valiente señora de Cuarenta y tantos (o más bien los valientes eran los que se dejaban consentir por la tía, ya que era como cualquier señora común y corriente) la que entraba siempre al quite con los clientes y ebrios de ese congal.

Dulce: era una chica aparentemente del Df, o de Toluca, nunca supimos bien de donde era, clara de color, medio gordita, cabello negro y con un brazo chueco, se ve que se lo fracturaron en algún pleito de cantina.

La Tia: Señora Robusta, cuarenta y tantos, cabello chino, tez blanca, segun ella decia que era de chihuahua, pero muchas veces se le escuchaba un acento muy marcado de la costa, nunca supe bien de donde era

Damaris: oaxaqueña grandota, pero bien proporcionada, según contaba había empezado en eso del teibol y la fichada desde temprana edad, era su hija adoptiva de la tía, ya que vivían juntas, muchos decían que eran pareja, aunque realmente ya fuera del trabajo, le tenía un apego maternal comprensible.

Paola: tabasqueña, morena de fuego, como toda tabasqueña muy buen cuerpo, pero de cara fea como patear a un recién nacido, le encantaba andar calentando a todo mundo, ya que su idea era “trabajar” juntar dinero y regresar a tabasco, para rehacer su vida.

Era raro que estas 4 mujeres estuvieran de acuerdo en algo, normalmente llegaba el taxi entre 8 y 9 de la noche a esa hora cerraba el tugurio, muchas veces por raro que parecía, la tía se quedaba con algún cliente… mientras las otras 3 tenían que ir al teibol del otro pueblo a fichar, depende como les haya ido.

Enfoquémonos en Paola, cuando yo andaba de ruletero recién acababa de cumplir 16 años y en mi vida había entrado a un teibol, pero poco a poco fui ganándome la confianza del dueño, y llego un momento que me dejaban entrar al congal y a veces a los vestidores, debo de confesar que cuando cumplí los 17, Paola se entero, y fue la primera que me hizo un “privado”, siempre había cierta “tensión” a ella le encantaba estarme coqueteando y tirándome indirectas, y yo también le seguía el jueguito, mas de una vez me vi involucrado en pleitos con los clientes por esa vieja, de hecho, cuando llegaba a buscarla, dejaba lo que estuviera haciendo… y me iba a saludar muy efusivamente, obviamente hubo a más de uno que eso le enojaba… y así es como a mis 17 años después de un diente roto, varios ojos morados, y 3 costillas rotas aprendí a meter las manos, cuando se trataban de trancazos…


Un día por alguna extraña razón, Damaris, Dulce y la tía se quedaron en el pueblo a trabajar, era diciembre, víspera de navidad y habían pagado aguinaldos… por ende, todos tenían dinero para contratar los servicios de las muchachas, lo raro fue que la única que no agarro cliente fue Paola (raro, porque normalmente era la más solicitada) llegue puntualmente a las 9 de la noche, y se veía algo triste… el dialogo fue algo así:


.-Vámonos
.-Y las otras?
.- Se van a quedar, hoy no tengo ganas de hacer nada, necesito llegar temprano a casa, mi novio tiene el día libre y quiero caerle de sorpresa.


Dicho esto agarre carretera hasta llegar al pueblo vecino, y me dirigí hacia la zona militar, el novio de Paola era un soldado raso no muy alto, nada agraciado y con peor temperamento, cuando llegamos allí me dijo que la esperara en lo que iba a buscar a “Roque” así se llamaba el susodicho, no tardo más de 20 minutos cuando regreso con los ojos rojos y un poco cabizbaja, se subió y me dijo:

–- vámonos de aquí, no vuelvo a hacer nada por ese hijo de la chingada..
-- Todo bien?
-- El hijo de puta estaba con Sandra, mi amiga, y yo que siempre le fui leal para que el me hiciera esto…
--Bueno y a donde vamos?
-- No sé, me quiero divertir, tienes que regresar hoy a tu casa? Que te parece si te quedas hoy conmigo y celebramos navidad?


Me quede un poco perplejo, pero acepte, de hecho, ya sabía para donde iba todo, lo extraño es que ella estuviera dolida y despechada (una combinación peligrosa en una mujer) por que el otro le fuera infiel, (y aun más raro que una sexoservidora se enojara por eso).

Conduje 20 minutos mas y nos instalamos en un pequeño motel en las afueras de la ciudad ella pidió una botella de tequila, y empezamos a tomar, me empezó a contar sus penas, como por su profesión le era difícil tener una pareja estable, “fidelidad y lealtad” fueron sus palabras, lo que le dolía era que Roque le había dejado de ser leal.. el resto de la noche transcurrió entre risas y bodyshots, no voy a profundizar en como terminamos, el hecho es que esa persona me dio una de las lecciones de vida que mas me han servido: Lealtad y Fidelidad se parecen mucho, y que la lealtad y la fidelidad de una mujer se parecen al viento, siguen siendo las mismas pero cambian de dirección muy a menudo, seguí viendo a Paola, ya no como cliente, no como pareja, pero era raro… fue una de las primeras personas a las cuales les fui leal… y ella en cambio me enseno mucho, sobre lo difícil que es ser leal y fiel a una persona y aun mas difícil… serte fiel a ti mismo, así fue como ella me dio uno de los regalos que más he apreciado, un 24 de diciembre del 2002